El otro día leí uno de esas entradas donde después te paras a reflexionar y te dices. “¡Qué bueno!” Y luego… ¿Por qué no se me ha ocurrido a mi escribir este post?”. Es uno de esos artículos que en teoría te cuenta algo que muy dentro de ti ya sabes pero te lo lees y de repente se te abren los ojos porque lo has interiorizado.

IgnoranciaDerechos de foto de Fotolia

Esa tarea pendiente que se encontraba en la lista de tareas en la cuarta o quinta página (que incluso ya te habías olvidado que existía) de repente sube al top 3 y se convierte en una de las cosas más importantes que tienes que hacer. Te recomiendo leerte el post de Ángel Alegre e igual tiene el mismo efecto en ti que tuvo en mi.

La cuestión es. ¿Si muchas de las cosas que nos cuentan o leemos por ahí ya las sabemos, por qué no las aplicamos? La respuesta detrás en parte ya la encuentras en esta entrada que escribí hace relativamente poco.

  1. Necesitamos que un tercero nos diga algo que ya sabemos. Aunque no sea siempre suficiente, en ocasiones puede hacer clic cuando el mensaje llega de una persona en la que confiamos (puede ser nuestro jefe, un blogger que seguimos, nuestra pareja, un familiar, etc.). Nos rompe el muro de protección que hemos elevado para no tener que afrontar el problema y al mismo tiempo nos puede exigir un compromiso para trabajar ya definitivamente en la solución.
  2. Necesitamos ver el asunto desde una perspectiva diferente. Hace poco escribí sobre “Marketing es empatía” que al principio lo titule con “Diferentes perspectivas”. No siempre somos conscientes de lo importante que es ponerse en la piel de los demás para conseguir que nuestros mensajes lleguen y se escuchen. A tu hijo igual no le afecta no poder ir la universidad por sacar malas notas. Si se da cuenta que casi todos sus amigos irán y el dejará de verlos puede que cambie el chip.
  3. Necesitamos tener recursos para ponerlo en práctica: el típico “si quieres, puedes” no le sirve a todo el mundo. Hay personas que necesitan algo más que palabras para recibir el empujón necesario. Igual sabemos que nuestro sobrepeso de 50 kilos nos está acortando la vida pero no disponemos de ningún plan para vivir de forma más saludable. Buscamos deserradamente alguien que nos ayude porque el problema nos supera.

Resumiendo. Los seres humanos tenemos una auto-protección que crea muros de ignorancia que en ocasiones nos pueden destruir. Es normal que funcionemos de esta manera porque si estuviéramos afrontándonos continuamente con todos nuestros problemas, no podríamos realizar el día a día y acabaríamos con depresión.

Una buena forma de superarlo es afrontándote a ello. Como todo en la vida es cuestión de entrenamiento y acostumbrarse. En vez de ignorar el problema piensa en el todos los días de forma controlada. Con el tiempo irás encontrando una solución y/o la necesidad de solucionarlo.

Otra forma de superar problemas que no puedes solucionar en el momento es ignorándolos. No medito aunque hace tiempo dije que era una tarea pendiente. He encontrado una forma de meditación que consiste en realizar tareas a pesar de estar severamente cabreado, preocupado, o incluso ilusionado con algo.

Las fuertes emociones (sobre todo las negativas) te impiden pensar en otras cosas e incluso puedes llegar a obsesionarte con ello. En esos momentos me obligo y me siento a escribir un post (u otro tipo de tarea). Tienes que despejar tu mente para centrarte en la tarea pendiente de ese momento. Es increíblemente difícil pero si luchas contra ello conviertes lo que se hubiera convertido en una jornada desastrosa en una productiva.

No podemos ignorar lo que sabemos que deberíamos hacer. La cuestión es hacerlo poco a poco. Empieza una lista. Es increíblemente satisfactorio y motiva tachar una tarea de la misma. Pruébalo.